The End of the Fxxxing Wold: la adaptación del romanticismo a la modernidad

Si no la has visto, salte: te vas a comer demasiados spoilers. Si de verdad has podido disfrutar de este romance noir, sigue leyendo; vamos a desgranar la simbología y la filosofía que emerge detrás de esta serie en boca de todos.

La historia empieza con la presentación de dos jóvenes de 17 años problemáticos que comparten instituto y la falta de un progenitor cada uno: él, James, un joven tímido, que se cree un psicópata, deseando matar a su primera víctima humana. Ella, Alyssa, más madura, cansada de un mundo de imbéciles y de una casa familiar que ya no tiene sitio para ella, acaba de llegar al instituto de James.

Empiezan un noviazgo de manera fría, racional: ella quiere sentir y él quiere matarla, así que no se entienden mucho. Es una relación descarnada inicialmente, sin pasión ninguna, mecánica. Se acaban fugando por decisión de Alyssa, empujada por las circunstancias -su padrastro la echa de casa-, James rompe los lazos con su padre a puñetazo limpio y se escapan en su coche; unos kilómetros más allá, lo estampa.

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Después de peripecias varias, se cuelan en una casa vacía de okupas, con la mala suerte de que el dueño, que vive solo, vuelve a los pocos días. Descubre a Alyssa en su cama e intenta violarla; James lo mata con el cuchillo con el que pretendía matar a Alyssa, y se da cuenta de que no es un psicópata: ya no tiene destino. Se escapan, ahora perseguidos por la policía que encarnan en dos lesbianas con tensión sexual no resuelta.

Cada vez suena más fuerte la idea de ir en busca del padre de Alyssa, que la abandonó, pero que siempre le envía una postal en cada cumpleaños. Son capaces de encontrarlo en una caravana, al lado de la costa británica, y en posesión de una barquita. Hacen buenas migas instantáneamente: un tío super enrollado, que habla de combatir al sistema, hace yoga y sobrevive pasando hierba -producto local, dice- a viejos y jóvenes por igual.

El desenlace fatal, pero, es cuando Alyssa descubre que su padre no es la figura que siempre había idealizado, que la realidad es muy diferente y que en verdad no le importa en absoluto ni la vida ni el futuro de su hija. La pareja, ahora compenetrada, pretende escapar, pero el “querido” padre los había denunciado a la policía a cambio de la recompensa prometida por entregarlos, ya que habían matado al pederasta.

Alyssa y James huyen hacia el bote, ansiando cruzar el Canal de la Mancha, mientras son perseguidos por la policía. Alyssa descubre que es el cumpleaños de James, así que si lo pillan ya no es un correccional, sino la cárcel. James la deja K.O. para evitar que lo siga, y cargar él solo con el muerto, mientras corre hacia el barco. La policía lo sigue de cerca, le disparan varias veces; no sabemos si las balas le alcanzan y acaba la temporada.

“Hegel dice en alguna parte que la historia se repite dos veces. Le faltó agregar: primero como tragedia y después como farsa”

Karl Marx, 18 de Brumario de Luis Bonaparte

Y siguiendo a Hegel y a Marx, podemos sacar el argumento principal de la historia: es una trama romántica. Si las tramas románticas clásicas, todavía utilizadas, implican una fuga que parece imposible o bien su planificación (e.g. Titanic) y un final dramático entre dos amantes que se quieren más allá de la muerte (e.g. Romeo y Julieta), la farsa a la que alude Hegel, y que conecta el romanticismo clásico con The End of the Fxxxing World es precisamente que se trata de una historia de amor, pero no simplemente adornada sino atravesada por una realidad material que no se pliega a los ideales del espectador sobre lo que es “el amor”. Y de ahí parte, precisamente, la comicidad de la obra: la tragedia de Titanic se convierte en farsa porque primero ya conocemos cual debería ser el desenlace predeterminado, y segundo, éste no se cumple por el choque con la realidad y los giros cómicos que ello provoca.

El romanticismo se renueva, por lo tanto, a golpe de realidad. No son los ideales caballerescos los que impulsan la acción de los personajes, sino los impulsos y condicionantes sociales de los que son víctimas. Importante pues el punto de vista respecto a las problemáticas que cruzan sus vidas: el cabreo de Alyssa es culpa del mundo que la rodea, que es un mundo de idiotas, no porque ella no esté adaptada; y si precisamente es una inadaptada es porque el mundo es una mierda. En el caso de James, es consciente de que el suicidio de su madre es el que le convence de la idea de que es un psicópata, lo sea realmente o no. El Ego de los personajes entonces se define por su relación y su implicación en la esfera política y social que los rodea, es decir, la dialéctica que mantienen con el Alter, con el contexto que los inunda. En conclusión: su construcción del Yo no pasa por una individualidad aislante y unas ideas perfectas en abstracto, sino por un condicionamiento social del que tienen consciencia y una determinación económica evidente (nueva familia de Alyssa).

Siguiendo el hilo, vemos que esa determinación económica, encarnada en el padrastro de Alyssa, fomenta en la esfera social una opresión por razón de género sobre la madre de Alyssa. Ésta es sumisa hacia el hombre que le ha dado un nuevo y lujoso estilo de vida: siempre le deja hablar primero, aparece detrás de él, obedece sin rechistar, etc. Lo que observamos entonces es que hay una efectiva relación entre poseer los medios para la subsistencia de un individuo (punto uno) y ejercer una efectiva dominación (punto dos, posterior al primero), pilar de la teoría del amo y el esclavo hegeliana trasladada al mundo material de la mano de Marx (W.C. Roberts: Marx’s Inferno). 

En palabras de Engels,

“Según el concepto materialista de la historia el momento determinante de la historia es en última instancia la producción y reproducción de la vida real.”

 

 

 

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