#unañodeautoras y el problema de visibilidad de las mujeres en la literatura

Difundir, visibilizar y dar a conocer a escritoras de todos los géneros, fundamentalmente de habla hispana, a través de blogueras de nicho, una bloguera por cada género o temática.”

– Así presenta Marimar González Gómez la iniciativa que comenzó el pasado enero en su página web. El proyecto llevaba gestándose desde hacía un par de meses más. Se habían empezado a ver discusiones en los foros en consecuencia a otra campaña: #EstaNavidadRegalaAutoras; tras la cual muchas autoras (yo incluida), habían alzado la voz sobre la falta de obras escritas por mujeres. Pero para todos aquellos que no seguisteis el auge del movimiento feminista literario os estaréis preguntando probablemente: ¿por qué? ¿Qué ha llevado a todas estas personas a dedicar una cantidad cuantiosa de tiempo a promocionar autoras? ¿Acaso no poseen las mismas oportunidades que los hombres?

Antes de nada, permitidme señalar que el problema de las escritoras es el mismo que el de cualquier otra mujer. Tristemente vivimos en un mundo de hombres; y aunque grandes avances se están produciendo, aun nos toca pelearnos con una parte de la población reticente a vernos como iguales. No creo necesitar aportar datos, solo os hace falta ver qué tipos de comentarios se hacen a videos sobre el empoderamiento femenino en Youtube, o a la acogida de ciertos de la nueva Doctora Who o los rediseños no sexualizados de las superheroínas.

La literatura femenina vs la literatura masculina

Dicho esto, me centraré en la literatura, pues es el tema sobre el que he escrito estos últimos meses. El primer artículo que me despertó ahí, cuando empezaba a correr por el mundillo editorial, fue de la misma Marimar, titulado: ¿Las escritoras de ciencia ficción son invisibles? Esta pregunta era el preludio de lo que después se convertiría en #unañodeautoras y exponía en pocas palabras: “Lo cierto es que si queremos leer más ciencia ficción escrita por mujeres tenemos que buscarla activamente. No se nos va a mostrar en igualdad de condiciones que la masculina. Por eso es tan importante que tomemos conciencia de ello y busquemos maneras de solucionar las barreras con las que nos encontramos las escritoras de ciencia ficción a diario.

Ahí fue cuando me empezó a picar la nariz. ¿Qué me estás diciendo? ¿Qué por ser mujer y escritora de fantasia/cifi tengo menos posibilidades de publicar? Por desgracia, al investigar más a fondo el tema me di cuenta de que no se trataba de un artículo aislado, y el problema era un secreto a voces del mundo editorial. Editoriales pequeñas y autores independientes lo denunciaban en sus páginas webs y blogs.

Permitidme que lo exponga: en el total de libros reseñados, el 75% es aproximadamente de hombres, y el 25% de mujeres (The Guardian: Research shows male writers still dominates books world). Cuando miramos al Nobel de Literatura, de 112 galardones, 98 son para hombres, y solo 14 han sido para escritoras. Los Premios Hugo han sido dados a 48 escritores y 18 escritoras. Muchas gracias a Dragon Mecánico por haber hecho la investigación y si queréis leer más al respecto referiros a su artículo: Escritores, escritoras y el sexismo en la literatura.

Hace unos meses se lanzó una actividad por Twitter: ves a una librería, cierra los ojos, coge diez libros al azar y mira cuántos de estos son escritos por mujeres. Según datos aportados por Más Que Veneno, los porcentajes rondan el 7.5-9,45%, siendo el mejor encontrado en los feeds del 41%. Y según un estudio de Mariano Villareal, del total de libros publicados al año, el 25% pertenecen a mujeres.

Pese a que el articulo acaba con un punto optimista: aparentemente desde los años 2000 las proporciones han ido mejorando (pero tampoco tanto), sale la pregunta de ¿Por qué? ¿Por qué se publican menos obras? ¿Por qué venden menos? ¿Es por qué hay menos escritoras que escritores?

¿Dónde está el problema?

Según los datos proporcionados por una editorial anglosajona sobre los manuscritos que les llegaban: El 32% de ellos eran de autoras, comparado con el 68% de autores. Así que, una teoría es que se publican a menos autoras, porque hay menos autoras. Pero, pese a que los números señalan lo contrario, son muchos autores los que dicen que se trata de todo lo contrario: “Nos educan para pensar que las mujeres están mejor capacitadas para escribir ciertos géneros, sobre todo aquellos más relacionados con las emociones. Y cuando se adentran en otros, su aportación suele tacharse como literatura juvenil (aunque no lo sea) sólo porque la juvenil es considerada inferior, de menor calidad e importancia.” dice el mismo Dragón Mecánico. Y es algo que también señala Marimar: “El perfil medio de autor conocido de ciencia ficción es el de hombre anglosajón.”

Lo que intentan denunciar, es que el problema es estructural. No solo se da menos peso a obras escritas por mujeres hasta el punto de que tengan que enviar manuscritos haciéndose pasar por hombres. Sino que además ocurre una discriminación pasiva. Si no se publican autoras, no se leerán autoras, que no inspirarán a otras mujeres a convertirse en autoras. Algo que señala Distópicas: “Es un secreto a voces que la mujer ha sido relegada a una segunda categoría para la gran mayoría de quehaceres que no suponían cuidar del hogar familiar. Lo aceptamos como algo pasado, sin ser conscientes de que incluso a día de hoy sigue ocurriendo. No nos cansamos de escuchar términos tan estrafalarios como: literatura de mujeres o para mujeres; literatura femenina…

Así que antes de sacar la bandera de #notallmen, respira hondo. No estamos diciendo que sea culpa del hombre. Es culpa de la sociedad, que queriéndolo o no, sigue estando hecha para relegar a la mujer a la parte de atrás. Es una guerra que luchamos todos, hombres y mujeres, pues es algo que nos perjudica a ambos.

¿Qué puedes hacer tu?

Como ciudadano de a pie pensaras que hay poco que puedas hacer, pero como en cualquier peli de superhéroes… eres tú el que tiene verdadero poder. Haz el esfuerzo activo de leer más autoras, regala sus libros y reséñalas. El mercado se hace a la medida del consumidor, así que, si el consumidor muestra interés por algo, el mercado se lo dará.

¿Pero de donde saco estos libros si hay tan pocos? Hay muchas iniciativas que están luchando por ponértelo fácil. Devuélveles el favor. La Nave Invisible, Adopta una Autora, o Un Año de Autoras recomiendan y reseñan a múltiples autoras de todos los géneros periódicamente. Así que, si te da vergüenza preguntarle al librero al respecto, dirígete a una de sus páginas web y lee sus recomendaciones. Creedme, hay autoras que vale mucho la pena leer.

Otra opción es leerte alguna antología de relatos, una muy buena forma de abrir el apetito por alguna autora en particular. Yo solo conozco las de fantasía y ciencia ficción, pero seguro que si buscáis podéis encontrar de vuestro genero favorito.

Distópicas es una antología de ciencia ficción de autoras españolas de todos los tiempos. Cubre desde el siglo XIX hasta la actualidad, con sus mayores exponentes del tema. Quizás os sorprende descubrir que llevamos tantos años escribiendo en un género “de hombre”. Pues resulta que este género “tan masculino” lo inicio una mujer. ¿Os suena Frankenstein? Es la primera obra de ciencia ficción de la historia, y lo escribió alguien llamada Mary Shelley.

Otra antología que lo está petando mucho es El Premio Ripley, también de ciencia ficción, y un poco de terror. Ya va por su segunda edición y cubre a las grandes voces de la actualidad. Puede de hecho, que algunas de las autoras de Distópicas aparezcan en él. Y siguiendo esta misma línea tenemos a Alucinadas (ciencia ficción) y Terroríficas (terror). Dos selecciones de relatos exclusivos de mujeres. Ambas llevan ya varias ediciones, lo cual significa que hay mercado.

Sin embargo, pese a que estas antologías e iniciativas están muy bien. Siguen sin ser la cura completa al problema, como señala La Nave Invisible: “Las antologías no mixtas de visibilización tienen una razón: mostrar que las mujeres, al contrario del pensamiento patriarcal que impregna el canon literario, escriben obras de calidad de diferentes perspectivas y temáticas alrededor de un género/subgénero… El hecho de aparecer juntas nos da poder, nos da presencia, nos da la oportunidad de señalar y decir “estamos aquí”. Pero necesitamos aparecer en antologías mixtas para poder gritar “y no nos vamos a ir”. Las antologías mixtas proporcionan un tratamiento igualitario, que es el que venimos exigiendo desde las plataformas feministas.

Como plantea muy acertadamente: no solo queremos que se nos reconozca, sino que además se nos considere iguales. Y eso no se logrará hasta haber roto ese “techo de cristal”, hasta que haya el mismo número de premiadas que de premiados, de publicadas que, de publicados, de lectoras de género que de lectores (porque parece que una mujer solo puede leer juvenil y romántica, y viceversa).

Aquí entra el papel de las editoriales, que deben responder a las exigencias de la industria. La más pequeñas están empezando participar en el cambio. La Editorial Cerbero, por ejemplo, es una editorial mixta, pero que hace el esfuerzo consciente de publicar una mayoría de obras femeninas. O Amor de Madre, que no solo mete el inciso en el feminismo, sino también en la subrepresentación de colectivos LGTB+.

Es un alivio saber que la lucha está dando sus frutos. Pero no por ello hay que sentarse a respirar. Es primordial que sigamos esforzándonos. Por el bien de todos.

 

Por Paula Yagüez

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