El Fáctico

Donde las derrotas no se leen a pie de página.

Entrevista a Santiago Armesilla (Parte II)

Alejándonos de esa parte más académica, quería adentrarme en tu posición política. No hace falta navegar mucho para ver que te atacan desde la izquierda debido a tu posicionamiento nacionalista ¿Qué te hizo abrazar la idea de España, cuando en este país la izquierda nunca lo ha hecho? Podemos ver como Podemos o IU hablan de una patria de los asalariados, de los que no llegan a fin de mes. Tú hablas de una patria con son esos mismos sujetos pero también es el Estado. Si, existen conexiones culturales e históricas que nos permitirían hablar de ello, ¿pero no resulta extraño ese nacionalismo en la izquierda, más aun con la cuestión secesionista de fondo?

Mi postura se tildará de nacionalista dependiendo de lo que se entienda por nacionalismo. Mi postura, en lenguaje político actual es, simplemente, patriota. Es simple patriotismo español, que equivale, como diría Bueno, a nacionalismo cívico-político. Bueno, en su libro España frente a Europa, distingue cuatro significados del término nación, que surgen en contextos históricos distintos, pero que llegan hasta nuestros días. Primero estaría el significado inicial, medieval, de nación biológica, que hace referencia o a las partes del cuerpo de uno (“la nación de los dientes”) o a la familia y la estirpe.

Luego vendría la nación étnica, que en España serían los gitanos y las distintas comunidades inmigrantes actuales. Ni Cataluña ni el País Vasco son etnias, ni tampoco los españoles lo son, aunque haya nacionalismos étnicos que, o bien desde el catalanismo y el vasquismo, o bien desde el españolismo, tratan de etnificar las comunidades que dicen “defender”. Luego estaría la nación política, que surge con el Estado ya constituido, y no al revés. La nación es un producto del Estado, y no el Estado un producto de la nación. España es nación política desde la Guerra de Independencia, el Primer Periodo Revolucionario que consigno en El marxismo y la cuestión nacional española. Y luego estaría la nación fraccionaria, que Bueno asimiló a los movimientos separatistas que tratan de construir un Estado-nación.

Yo me sitúo en el nacionalismo político español, que surge en el Primer Periodo Revolucionario, y que hoy día se llama patriotismo. Hay que decir que la distinción nacionalismo-patriotismo, propia del marxismo-leninismo, es la misma distinción que, en el materialismo filosófico de Bueno, se plantea entre nacionalismo étnico-nacionalismo político. Así pues, si se dice que soy patriota español, y nacionalista político español, se está diciendo lo mismo. Pero si se afirma que soy nacionalista español a secas, sin distinguir si España es nación étnica o política, lo que se hace es actuar de mala fe para definir mi posición política respecto de España. La nación política española, además, no es solo la plebe obrera respecto de la burguesía. Evidentemente, defiendo que los trabajadores españoles se organicen para constituirse en clase nacional, es decir, en clase dirigente, desplazando políticamente a la burguesía, destruyendo su aparataje estatal de poder para instaurar, sobre sus cimientos, un aparataje estatal nuevo, proletario. Pero, al hacerlo, no deben los trabajadores destruir los cimientos históricos anteriores.

Porque la Patria es, también, la tierra de los padres. Es el territorio y el patrimonio histórico que sobre él se ha construido durante siglos o milenios, que debe ser heredado, en socialismo, a las generaciones futuras. Diría incluso que esta posición es la única coherentemente de izquierdas en España, pues la nación política española es una creación de la izquierda liberal doceañista, de la cual el comunismo debe considerarse heredera. Los que me atacan sobre este asunto no tienen ni idea de Historia, ni de política, ni de marxismo. Son unos analfabetos funcionales que, además, nunca me han admitido ningún debate público. Tratan solamente de calumniar, pero saben que sus ideas, más allá de la identidad que les otorga a nivel social, no resisten la mínima crítica materialista fuerte.

Ha militado en diferentes agrupaciones le supuso algún encontronazo el haber defendido su posición dentro del PCE ¿Cómo ha respondido el comunismo español a su libro Marxismo y la cuestión nacional española? ¿Su nacionalismo es trasversal o nace de la clase explotada, es un nacionalismo puramente obrero?

Lo dicen claramente Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: mientras que la lucha de clase se desarrolla a escala nacional, los trabajadores son clase nacional, y su misión es elevarse a condición de nación. Es decir, a dictadura revolucionaria del proletariado, entendiendo esta clase como la “no-clase burguesa”, dominante de la nación política desde los inicios del modo de producción capitalista. Mi nacionalismo político español es un patriotismo de corte socialista, marxista-leninista y materialista político. El único patriotismo posible. Hay, digamos con reservas, verdaderos patriotismos, pero solo hay patriotismo verdadero cuando este no es ni rompepatrias, fraccionario, ni vendepatrias, capitalista.

Mi libro salió en 2017, como toque de atención a los restos de izquierda comunista que quedaban en España. La reacción ha sido dispar, pero puedo decir que la hostilidad proviene más de aquellos que no lo han leído que de sus lectores. La reacción del PCE, partido en el que milité de 2013 a 2017, ha sido de bastante hostilidad por parte de buena parte de su dirección, salvo excepciones muy loables, y de acogimiento y entusiasmo desde sus bases. Todo aquel que ha leído el libro, y lo ha entendido, ha acabado asumiendo sus postulados, pues en ellos solo ofrezco la doctrina marxista-leninista de la nación, del Estado y sobre España, tomando lo que literalmente dicen sobre todo ello Marx, Engels, Lenin, Stalin y Rosa Luxemburgo. Nada más que eso es lo que uno puede encontrar en mi libro.

Cuando el libro se publicó, no se publicitó en las fiestas del PCE. Eso sí, yo me fui del PCE por motivos personales y profesionales, y no por desavenencias políticas con nadie de dentro. Ha sido a mi marcha cuando han salido. Considero que el PCE no tiene arreglo, es irreformable. Pero tampoco son reformables los micropartidos “comunistas” que pululan por España, aunque me consta que bastante gente del PCPE, PCOE, e incluso de Reconstrucción Comunista, han aplaudido el libro y se han replanteado postulados anteriores. Eso sí, considero que ahora prima más la construcción teórica, filosófica y política, antes que la construcción de un nuevo Partido, aunque se están dando movimientos en ese sentido por parte de gente muy loable, como Somos España (antes PARESTRA), aunque su esfuerzo es solo testimonial. Así pues, diría que la respuesta de dicho “comunismo español” ha sido muy entusiasta desde las bases, pero muy hostil desde las direcciones partidarias, porque el libro les coloca como lo que muchos de ellos son: analfabetos funcionales, advenedizos, gente que solo busca colocarse y que justifican errores históricos desde posiciones meramente personales. También ha habido hostilidad desde antiguos miembros de Izquierda Hispánica, como Héctor Ortega (ahora en Podemos) o José Luis Pozo Fajarnés (ahora un simple buenista vulgar). Del resto de gente que militó en IH, no obstante, solo he recibido elogios.

A menudo se le acusa de ser amigo de Abascal o, al menos, de tener cierta relación con él. Parece que Somosaguas ha conseguido europeizarnos al haber engendrado un partido como VOX en nuestro país ¿Qué factores crees que han permitido este auge? ¿Son posiciones que la izquierda ha perdido o sus votantes son elementos de la clase media? A raíz de esta pregunta, se le acusa de no condenar ciertas agresiones, creo que cabe abrirle un hueco para que pueda condenar el ataque a los antifascistas llevado a cabo por sujetos nacionalistas no independentistas. 

Mi relación con Abascal no es de amistad. Es cierto que le conozco desde hace muchos años, y que me seguía en twitter, pero nuestra relación se dio a través de los materialistas discípulos de Bueno que estaban en la Fundación DENAES, la cual, por mucho que pueda extrañar, es una institución totalmente independiente de Vox. Una vez, Abascal, me comentó un tuit patriótico sobre Blas de Lezo, y no me gustó que lo hiciera, aunque fuese libre para hacerlo, porque me sentí políticamente utilizado por él entonces. Se lo hice saber públicamente y, entonces, él me dejó de seguir.

Pero dicho esto, Abascal no es para nada un fascista, es simplemente un liberal-conservador seguidor de las ideas de Ramiro de Maeztu y Menéndez Pelayo, que ha organizado un partido político que, en la coyuntura política actual, era normal que triunfara. Diría, además, que está más cerca de la Alianza Popular de los años ochenta del siglo pasado que de cualquier resabio fascista o nacionalsindicalista. Vox no pretende ni nacionalizar la banca, ni socializar los medios de producción, ni realizar la reforma agraria, como defendieron algunos falangistas de la rama de Ledesma o Hedilla. Vox solo quiere reformar la Constitución de 1978 en su artículo 2, en el Título VIII y poco más.

Económicamente hablando, yo les veo oscilar entre postulados monetaristas y austriacos, y claro, eso les sitúa, mal que les pese, en el bando de los rompepatrias. Y no pretenden salir de la Unión Europea y el euro, sino que España se sitúe cerca de las ideas del grupo de Visegrado, liderado por Polonia y Hungría, y volver a una Europa de los Estados-nación, tratando de revertir el proceso de regionalización. Pero esa es una lucha perdida. Todo lo que no sea una ruptura total con “Europa”, y la organización, previa a esa ruptura si se quiere, de una organización geopolítica panibérica o iberófona, es algo condenado al fracaso. Vox ha encontrado una ventana de oportunidad y la está aprovechando, ya veremos hasta dónde. Pero son tan producto del régimen del 78 y del autonomismo como Podemos, solo que en dirección opuesta a estos, por lo que también obtienen bastantes votos de expodemitas. No diría que son “clase media” sus votantes, porque el concepto de “clase media” es oscuro y confuso. Diría que es transversal, primando el asalariado urbano con alto grado de formación profesional y universitaria, y también con un buen porcentaje de voto de pequeños propietarios agrícolas y ganaderos.

Si asumieran un discurso más proteccionista, como Le Pen en Francia, le podrían comer la tostada al PSOE, pero no los veo por la labor. Respecto a lo que comentas de las agresiones, no sé cuáles no he condenado. Condeno (si es que vale de algo condenar) cualquier agresión fascista, racista, homófoba y nazi a cualquier persona, sea izquierdista, comunista, inmigrante, LGBTIQ+, judía, etc. Siempre me posicionaré en contra de cualquier agresión de ese tipo. Y cualquier agresión a cualquier antifascista tendrá mi condena. Recuerdo lo mucho que me impactó el asesinato de Carlos Palomino. Estébanez, su asesino, era un militar entrenado, contra el cual Palomino no podía defenderse. Es como afirmar que un puñado de hormigas puede “apagar” una hoguera que rodeasen, la cual las puede quemar solo con expandirse un poquito. Otra cosa es que el concepto de “antifascismo” también me parezca oscuro y confuso, porque es una definición en negativo, que no tiene sentido salvo que se defina primero qué es el fascismo. Porque tan antifascista era Stalin como Churchill, Olof Palme o Ronald Reagan. En el antifascismo cabe de todo, incluso ideas muy reaccionarias. ¿Acaso los ayatolás de Irán no serían antifascistas? El fascismo fue un movimiento laico, incompatible con el Islam político. Y el “islamofascismo” es como lo de las “feminazis”, insultos que no significan políticamente nada. Eso sí, yo el Hogar Social Madrid, que sí es fascista, lo ilegalizaría.

No sé si conoce el grupo de filósofos franceses Comité invisible, en su último libro Ahora le dan un consejo a Podemos. Allí dicen que no han conseguido interpretar lo horizontal de las sociedades modernas, acusan a podemos de ver nuestro tiempo desde la verticalidad de lo político. Puede que tu hayas sido víctima, en algún momento, de dicha horizontalidad ¿Crees que pueda ser una herramienta para articular un discurso? 

No sé en qué sentido definen ellos la horizontalidad política. Pero que todas las sociedades políticas son verticales, con mayor o menor fluidez de cargos en dicha verticalidad, es un hecho y, además inevitable. Quien dice sociedad o comunidad política, inclusive las socialistas y comunistas, dice verticalidad, poderes ascendentes y descendentes. A mi juicio, el error más grave de Podemos, a nivel político, ha sido despreciar la Historia, pensar que con ellos nace la Historia, y antes no se hacía política.

Era ridículo ver a Iglesias Turrión regalar los DVDs de Juego de Tronos a Felipe VI, un Borbón, que representa a una dinastía aristocrática que lleva siglos gobernando España y que ha sido muy poderosa en Francia hasta el siglo XIX. Es como regalarse American Psycho al carnicero de Milwaukee. ¿Qué pretendes enseñarle a un asesino en serie sobre asesinatos en serie? Por eso, ¿qué política maquiavélica pretendes enseñarle a un Borbón, que está siendo educado desde la niñez en dicha política?

La frivolidad, la suficiencia ideológica, es el mal de nacimiento de Podemos. Y es anterior a su constitución como Partido. Dicho todo esto, fallaron además en su idea de Patria. Si identificas a la Patria con los asalariados, y con el Estado de bienestar, caes en el economicismo que denunció Lenin. Y acabar apelando a España, cuando jamás has defendido la nación política española, pues la gente lo nota, notan que apestas a impostura, que eres falso. Los trabajadores españoles, y también aquellos sectores de otras clases sociales no productoras de valor que simpaticen con el socialismo y con el patriotismo, incluso que no sean socialistas pero que tengan una cierta idea de bien común y no sean individualistas, tienen que ver que, además de querer el poder, quieres a tu nación, reivindicas su Historia, su legado, sus héroes y heroínas, sus grandes gestas históricas, y asumes lo que como compatriota de ellos te determina, que es la Historia, para bien y para mal.

No significa tampoco pensar que España es la mejor nación del Mundo y que el resto de naciones son basura. En absoluto. Pero sí entender que España es una de las naciones más importantes de la Historia, fundamental para entender los últimos 500 años de Historia Universal, y que precisamente España, al descubrir América, circunnavegar la redondez de la Tierra, y universalizando un idioma hablado por más de 550 millones de personas, ha hecho aún más Universal dicha Historia, la cual no puede prescindir de España. El impacto universal que tendría un gobierno patriota y comunista en España, teniendo en cuenta dicho impacto histórico universal español, sería tremendo. Y más si hace bien las cosas, demostrando incluso a otros socialistas, como los bolivarianos venezolanos, que hay opciones mejores a la suya y que hablan su mismo idioma. El socialismo es la esencia de toda sociedad humana, y esta idea es de Bueno, aunque yo la asumo. También lo es en las sociedades políticas que hablan español. Hay que ponerse en serio con ello.

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