El Fáctico

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Liverpool, la afición de izquierdas de la Premier League

El Liverpool FC y la política en el deporte rey: las irreductibles gradas izquierdosas de la Gran Bretaña post-industrial

En mayo de 2017, un mes antes de las Elecciones Generales del Reino Unido en las que Jeremy Corbyn pulverizó todas las encuestas y logró arrancarle la mayoría absoluta a los “Torys”, el sector de la grada del Liverpool FC llamado “The Kop” mostró una pancarta en apoyo al candidato del Labour Party, junto a otros símbolos de luchas sociales del club del norte de Inglaterra.

Este hecho chocó bastante a la prensa y aficionados ingleses, más acostumbrados a campos despolitizados y sin referencias políticas, que cuestionaron la idoneidad de mezclar futbol y política.

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No es el objetivo de este artículo preguntarnos sobre el dilema mencionado anteriormente, si bien es innegable que futbol y política han ido siempre de la mano, tanto en el pasado dónde fue utilizado especialmente por regímenes autoritarios, como en el presente, en diferentes expresiones que van desde la izquierda a la ultra derecha. A los aficionados “Reds”, sin embargo, no les sorprendió mucho. El Liverpool es probablemente el único equipo en la élite inglesa cuyos fans son tan claramente de izquierdas. Los motivos son varios y a menudo están relacionados, pero podríamos decir que todo empezó con Bill Shankly.

Shankly, fue un entrenador escocés que dirigió el conjunto de Merseyside durante 15 años (1959-1974) y que, básicamente los llevó de segunda división a campeones de Inglaterra en menos de 5 años. Además de esto, consiguió muchos otros títulos nacionales y diseñó el equipo que iba a ganar dos Copas de Europa seguidas en 1977 y 1978. Pero Shankly es recordado por mucho más que los títulos que logró traer al club. Muchos lo definen como un “hombre del pueblo”, capaz de conectar con los aficionados de una manera muy genuina.

Shankly había combatido en la Segunda Guerra Mundial y era la representación perfecta del Reino Unido de Post-Guerra, ese Reino Unido de Clement Atlee y Harold Wilson y, sobre todo, ese Norte de Inglaterra y ese Liverpool industrial del humilde obrero que va al campo el fin de semana a tratar de evadirse de su duro y mal pagado trabajo durante la semana.

Shankly se definía como socialista, pero no tenía el marco teórico de muchos intelectuales, él prefería ejercerlo, ponerlo a la práctica, su filosofía queda genialmente resumida en una frase para la historia, que el mismo Corbyn mencionó en un mitin en 2017:

 El socialismo en el cuál creo, es todo el mundo trabajando para un mismo objetivo y todo el mundo teniendo parte de la recompensa. Así entiendo el futbol y así entiendo la vida.

Shankly siempre decía que sus jugadores eran unos privilegiados por poder jugar para unos aficionados como los del Liverpool y consiguió crear una conexión irrepetible con los fans, de los que siempre decía que eran lo más importante del club y sin los cuáles el futbol no sería nada. En esos tiempos de futbol sin jeques ni oligarcas rusos, Shankly respondía a los miles de cartas que le llegaban y su implicación era tanta que llegaba a enviar entradas para partidos a fans que no habían podido conseguir una, a menudo junto a un texto escrito de su puño y letra, conservados por muchos aficionados como auténticas reliquias. Tras retirarse por sorpresa en 1974, a Shankly se le veía regularmente en los entrenos o incluso alguna vez fue al sector Kop de la grada de Anfield, para ver un partido con los hooligans Reds.

El escocés era una especie de “Populista futbolero”, que le valió la adoración semi-religiosa de los fans, tanto que en la celebración de su última FA Cup en 1974, dos fans saltaron al campo para besarle los pies.

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Shankly fue la chispa, pero la gasolina tiene nombre de mujer: Margaret Thatcher.

La mujer de hierro, que ejerció de Primer Ministro del 1979 al 1990, es vista como un auténtico demonio en el viejo Norte Industrial de Inglaterra. Su política de desindustrialización y desregulación, así como su odio visceral a la izquierda, afectó enormemente a la ciudad de Liverpool.

Esta llegó a su máximo punto de declive cuando en 1985 llegó a tener un 20% de desempleo, más del doble que la media nacional (y esto en un país en dónde se mide el desempleo con indicadores muy discutibles), lo cual provocó un aumento de la criminalidad y del uso de drogas duras, así como un desánimo generalizado y la sensación de haber pasado de estar entre las ciudades más dinámicas del país a convertirse en una ciudad sin futuro.

En este contexto, el Liverpool FC y el Everton FC, ambos de la misma ciudad, eran los dos equipos más potentes de la liga y entre los dos, llegaron a ganar 9 de los 10 campeonatos de liga disputados en los años 80.

Obviamente, el descontento social tuvo su representación en el campo, con una hinchada politizada y de izquierdas, cantando canciones contra Thatcher y su gobierno. Esa será la época de más consolidación de la izquierda en la ciudad y consecuentemente, en la afición.

Pero el punto de no retorno llegó en abril de 1989, cuando 96 aficionados del Liverpool FC fallecieron trágicamente tras ser aplastados por una avalancha humana en el partido de las semifinales de la FA Cup jugado en Sheffield en el famoso estadio de Hillsborough. Durante los primeros días, la mayoría de los tabloides y políticos de derechas no dudaron en criminalizar y culpar a la afición del Liverpool de su propia desgracia, al tener una reputación de “hooligans”.

Se criminaliza a la ciudad, por aquel entonces muy empobrecida, y los fans son descritos como una turba de borrachos descontrolados con la voluntad de hacer una invasión de campo, siendo la portada más polémica sobre el tema la que publicó el diario The Sun.

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La gente de Liverpool jamás se lo perdonó y hoy en día, es frecuente ir a los quioscos de Liverpool y encontrarse un letrero avisando: “Vendemos diarios, pero no The Sun”. Es también frecuente que cuando los fans se desplazan a un partido fuera y se encuentran ejemplares de The Sun gratis en el aeropuerto, los cogen todos y los meten en la basura más próxima. Este hecho, por ejemplo, ocurrió el pasado sábado en Kiev con motivo de la final de la Champions League. Además, tanto Liverpool como Everton, los dos equipos de la ciudad, prohíben la entrada a sus periodistas.

Una investigación en 1990 demostró que los fans no fueron quienes ocasionaron la tragedia sino la falta de control policial, tanto en el momento en el que la grada se llenó demasiado de fans, como cuando ocurrió la tragedia, ya que en un primer momento los policías no acudieron al rescate pensando que se trataba de una invasión de campo.

En los años posteriores, y con el consentimiento implícito de la derecha Tory que mandaba en ese momento, se encubrió y protegió a la policía de South Yorkshire, famosa por ser de las más brutales en la represión de la más grande huelga de mineros de 1984-85. Desde ese día, las muestras políticas en Anfield se multiplicaron aún más.

Entre estas, cabe destacar el apoyo que brindó Robbie Fowler en 1997 a la huelga de astilleros de Liverpool al celebrar un gol mostrando una camiseta en la que ponía “DoCKers”, emulando la marca Calvin Klein.

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También se han visto pancartas celebrando la identidad “Scouse” (así se llama a los habitantes de la ciudad), en favor de unas entradas a precios populares, o la famosa pancarta con los rostros de sus más importantes entrenadores, entre los cuales figuran Shankly y Rafa Benítez, al más puro estilo soviético.

Recientemente, y como muestra la fotografía tomada en Kiev en la final de la Champions League, algunos fans del Liverpool también se han mostrado partidarios de ciertas causas internacionales, como puede ser la liberación de Lula Da Silva o la independencia de Catalunya.

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La historia del Liverpool FC es en definitiva la historia de un equipo de una ciudad de izquierdas en la que el Labour Party gana con mayorías superiores al 80% de votos. Es un equipo que representa y defiende los valores y la gente de su ciudad, y como tal, resiste ante los embistes de la derecha y lo reaccionario.

Probablemente, la mejor manera de entender el desprecio que tiene la afición del Liverpool por la derecha y sobre todo por Margaret Thatcher, es fijándonos en las pancartas que había en el campo unos días después de su muerte. Las imágenes hablan por sí solas.

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Por @danestrada9

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